Recovered #0004 — persistencia
Creo que uno de los mayores miedos que tiene la gente es al olvido.
Más que a la soledad.
Más que a la muerte.
La soledad, si se elige, puede traer paz.
La muerte es inevitable. Sabemos que va a pasar desde que nacemos y cuando llega no hay mucho que procesar.
Pero el olvido es distinto.
El olvido se siente.
Es esa angustia de saber que alguien que fue parte de tu vida decidió que ya no lo seas más en la suya. O peor, que simplemente dejaste de existir para esa persona.
Podés aceptar que los caminos se separen. Eso pasa.
Pero siempre queda la esperanza de que, en algún lugar, alguien todavía te recuerde.
Que no desapareciste del todo.
Por eso duele.
Porque el olvido no se elige.
Y tampoco se entiende.
No sabés en qué momento pasó.
No sabés qué hiciste.
No sabés si fue algo concreto o si simplemente dejaste de importar.
Y eso es lo más pesado de todo.
No el final, sino no entenderlo.
Desde este lugar raro, medio suspendido entre lo que fue y lo que ya no va a ser,
entre recuerdos que se desvanecen y cosas que nunca llegaron a pasar,
me despido.
Brindando, igual, por un mañana mejor.
ESTADO: PERSISTENTE
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