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Problemas personales + intentos de solucion

  • > Incertidumbre VII

    Debug #0015 — Aceptacion

    Estado: en ejecución

    Siguen los cambios.

    Ya no me llaman tanto la atención las personas que despiden, sino las que deciden irse. Las que llegan a un acuerdo. Las que encuentran una oportunidad mejor y eligen bajarse antes de que alguien más lo haga por ellas.

    Un compañero me dijo que estaba cansado de trabajar bajo la guillotina.

    Que la incertidumbre lo estaba matando.

    Que prefería que lo despidieran ahora, si de todas formas iba a pasar, antes que seguir esperando el día en que le tocaran el hombro.

    Y, por un momento, me vi reflejado en él.

    Así me sentía cuando empezaron los despidos.

    Pero creo que ya pasé esa etapa.

    Es como cuando estás tan cansado que, si no te dormís enseguida, de golpe dejás de tener sueño.

    Algo parecido me pasó con el miedo.

    Acepté que me pueden despedir.

    Y, curiosamente, desde ese momento dejé de sufrirlo todos los días.

    Sigo trabajando. Sigo dando lo mejor que puedo. No porque crea que eso me garantice nada, sino porque es la única parte de esta historia que todavía depende de mí.

    Cuando pase, estaré preparado para enfrentarlo.

    Pero sufrir hoy por algo que tal vez pase mañana, sabiendo que igualmente voy a sufrir cuando llegue ese momento…

    …me parece demasiado sufrimiento para una sola historia.

    Todo pasa.

    Todo llega.

  • > Incertidumbre VI

    Debug #0014 — Seguimos a la deriva

    Estado: en ejecución 

    Siguen los cambios. La reestructuración de la empresa, como la llaman.

    Y siguen desvinculando gente que nunca imaginé que fueran a despedir. Sobre todo personas que eran las máximas responsables de aplicaciones importantes.

    Según Radio Pasillo, esta vez la decisión no tuvo que ver con lo técnico. Dicen que algún jefe se subió a una WR, no le gustó cómo se comportó y eso terminó inclinando la balanza.

    Me pregunto si alguien le habrá dicho a ese jefe que siempre había sido así.

    Que era buen laburante.

    Que se quejaba, puteaba un poco y discutía cuando hacía falta…

    …pero siempre aparecía para resolver los problemas.

    Se fue el jueves.

    El sábado ya teníamos incidentes porque había tareas que él ejecutaba y nadie sabía que existían, mucho menos cómo hacerlas.

    Horas de WR.

    Decenas de personas reunidas.

    Todo porque echaron a una persona sin asegurarse de que el conocimiento que llevaba encima quedara en la empresa.

    A veces creemos que el activo más importante es la tecnología.

    Pero basta con que se vaya una persona para descubrir que el verdadero activo era todo lo que sabía.

    Y que nadie más sabía.

    Seguimos a la deriva.

  • > Incertidumbre V

    Debug #0010 —  Reestructuración
    Estado: en ejecución

    La reestructuración sigue.

    Equipos que desaparecen o se fusionan con otros. Tareas que quedan huérfanas. Procesos donde nadie sabe quién es el responsable porque quien los hacía ya no está, el equipo desapareció o los actuales owners están en otro país.

    El temor al despido sigue ahí, pero ya no es el mismo de hace unos meses.

    Ahora la pregunta es otra.

    ¿Dónde te acomodás? ¿Dónde encajás? ¿Cómo te convertís en alguien indispensable para sentir un poco más de seguridad dentro de la empresa?

    ¿O conviene empezar a mirar para afuera y, si aparece una buena oportunidad, irse para dejar de vivir con esta incertidumbre permanente?

    Esta vez no despidieron a alguien por una reestructuración, o al menos no parece haber sido ese el motivo.

    Se fue una persona clave. La única que realmente conocía una herramienta fundamental para el funcionamiento del área.

    Desde una mirada puramente operativa, la decisión no tiene demasiado sentido. Sin esa persona, la herramienta pierde a quien mejor la entendía.

    Como siempre, el resto lo completa Radio Pasillo.

    El rumor dice que alguien importante de otro país tuvo un cruce con él y que eso terminó definiendo su salida.

    No sé si será cierto.

    Lo que sí sé es que, si nadie toma ese conocimiento, tarde o temprano vamos a tener problemas con esa herramienta.

    Y cuando pase, probablemente ya sea demasiado tarde para preguntarse si la decisión había valido la pena.

  • > Incertidumbre IV

    Debug #0008 — Lunes otra vez
    Estado: en ejecución

    Llegó mayo y, con él, algo más de estabilidad. O, al menos, algo parecido.

    Hace ya un tiempo que no despiden a nadie conocido, o al menos no tengo conocimiento de que sigan despidiendo.

    En radio pasillo el rumor ahora es otro: que llegó el turno de otros sectores o que todavía tienen que reorganizarse con la gente que quedó.

    Muchos equipos perdieron personas importantes y eso se nota. Seguimos perdiendo velocidad para resolver temas. Hay procedimientos que volver a aceitar, procesos que redefinir y tiempos de respuesta que alguna vez fueron cotidianos y hoy parecen lejanos.

    Decidí que no tiene sentido escribir sobre la incertidumbre todos los lunes por la mañana, cuando termina mi semana laboral.

    La incertidumbre sigue ahí, pero ya no merece una entrada semanal.

    A partir de ahora será un registro mensual.

    Salvo que tenga novedades.

  • > Consejo o Confort

    /Debug #0013 — Familia
    Estado: en ejecución

    Creo que uno de los mayores problemas entre las personas no es la falta de cariño.

    Es la falta de comunicación.

    O, mejor dicho, la costumbre de asumir que el otro entiende lo que esperamos sin necesidad de decirlo.

    Esperamos que el otro adivine cuándo necesitamos un consejo y cuándo solo necesitamos que nos escuche.

    Esperamos que interprete un silencio, una cara larga o un «no pasa nada» como si existiera un manual de instrucciones compartido.

    Y casi nunca funciona.

    Yo tengo un problema adicional.

    La mayor parte del tiempo soy una persona bastante lógica. Cuando alguien me trae un problema, mi cabeza empieza a buscar soluciones casi automáticamente.

    No es una decisión consciente.

    Es simplemente la forma en la que aprendí a enfrentar las cosas.

    Quizás sea una forma de mantener cierta distancia de las emociones. De ponerles estructura. De creer que, si un problema tiene solución, entonces deja de dar tanto miedo.

    El inconveniente es que no todo el mundo busca una solución cuando habla.

    Hay personas que solo necesitan que alguien las acompañe un rato en ese lugar incómodo.

    Que valide lo que sienten.

    Que escuche.

    Y ahí es donde muchas veces termino fallando.

    No porque no me importe.

    Al contrario.

    Justamente porque me importa, mi reacción natural es intentar arreglar aquello que hace sufrir a la otra persona.

    Pero ayudar y acompañar no siempre significan lo mismo.

    Últimamente me pasa bastante con mi hermana.

    Ella carga con muchas cosas. Más de las que podría resumir en una entrada como esta.

    Y a veces siento que espera algo de mí que, sencillamente, no sé darle.

    No porque no quiera.

    Sino porque probablemente hablo otro idioma emocional.

    Ella quizás necesita presencia.

    Yo ofrezco herramientas.

    Ella busca comprensión.

    Yo empiezo a diseñar un plan.

    Ninguno de los dos está necesariamente equivocado.

    Simplemente estamos intentando encontrarnos desde lugares distintos.

    Supongo que crecer también consiste en aprender que no todas las personas necesitan lo mismo de nosotros.

    Y que querer ayudar no siempre significa saber cómo hacerlo.

    Quizás la próxima vez, antes de empezar a buscar una solución, alcance con hacer una pregunta.

    «¿Querés que pensemos cómo resolverlo o simplemente necesitabas que alguien te escuchara?»

    Puede parecer una diferencia pequeña.

    Pero sospecho que muchas conversaciones cambiarían por completo si empezáramos por ahí.

    ESTADO: En Alerta

  • > Incertidumbre III

    > Lunes

    Debug #0005 — Lunes
    Estado: en ejecución

    Otro lunes.

    Arranca otra semana y, por ahora, sigo teniendo trabajo.

    La incertidumbre sigue ahí. No es algo que aparezca de golpe, es más bien una sombra constante. Está en cada día que me siento a trabajar, en cada mail que llega, en cada reunión que podría ser “esa”.

    Durante mucho tiempo fue incertidumbre.

    Ahora ya no tanto.

    Porque en algún punto lo acepté.

    No sé cuándo va a pasar, pero dejé de preguntarme si va a pasar.

    Y eso cambia todo.


    Empecé a planificar.

    Qué hacer cuando llegue ese momento.
    Cómo moverme.
    Qué necesito tener resuelto antes de que pase.

    Y también cómo transitar este tiempo mientras tanto.

    Porque, por ahora, sigo acá.


    No sé si esto es sano o no, pero se me cruzó una idea:

    es medio como cuando alguien empieza a soltar una relación antes de que termine.

    Va procesando el final mientras todavía está adentro.

    Para que cuando llegue el corte, el golpe sea menor.


    No es exactamente lo mismo.

    Porque acá no hay fecha.
    No hay cierre.
    No hay conversación.

    Solo la sensación de que en algún momento va a pasar.


    Así que estoy en ese punto raro donde:

    sigo trabajando
    sigo cumpliendo
    sigo en la rutina

    pero mentalmente ya empecé a salir.


    No sé si es resignación o adaptación.

    Supongo que es aceptar las cartas que tocaron.

    Y jugar lo mejor posible mientras la partida sigue en curso.


    ESTADO: EN ALERTA

  • > Familia II

    Debug #0008 — desbalance

    Mi familia siempre tuvo una relación rara con la plata.

    Mi viejo siempre quiso demostrar cariño dando cosas. Y no lo digo como algo negativo. Funcionó. Nunca nos faltó nada. Siempre hubo comida, siempre hubo un techo. Con eso alcanzaba.

    El problema es que eso no escala.

    Crecimos, cada uno hizo su vida, pero la lógica quedó. Y ahora se ve más clara.

    Mi hermana depende de lo que gana mes a mes. Psicoanalista. Si no hay pacientes, no hay ingreso. Hace semanas viene perdiendo pacientes y ya no llega al alquiler. Hace tiempo que le estoy dando 100.000 por mes porque venía mal. Ahora ya no alcanza.

    Mi hermano también vive mes a mes. Barbero. Pero con una diferencia grande: hace más de diez años vive en un departamento de mi viejo sin pagar alquiler. Nunca me jodió. Tenía a mi sobrina, era lógico priorizar eso.

    Pero mi sobrina ya creció. Terminó el secundario. Está laburando. Y la estructura sigue igual.

    Y después está mi viejo.

    Está viviendo en el departamento de mi novia. Alquiler bajísimo, condiciones que hoy no existen. Pero no cuida el lugar. No paga todos los servicios. El departamento se está llenando de cucarachas.

    Entonces la cuenta es simple:

    Estoy pagando parte de los gastos de mi viejo.
    Estoy ayudando a sostener a mi hermana.
    Y estoy tratando de no romper mi propia economía en el medio.

    No es que alguien lo pida explícitamente. Es peor. Es implícito. Está asumido.

    Nos juntamos los tres.

    Hablamos como adultos. O lo más cerca posible.

    Salieron dos cosas:

    Prestarle a mi hermana 200.000 para que no se caiga ahora.

    Y una idea más incómoda: mover todo.

    Que mi hermano se mude al departamento de mi novia y pague alquiler.
    Que mi viejo se mude al departamento donde vive mi hermano y deje de pagar alquiler.

    Reordenar.

    Que cada uno empiece a hacerse cargo de algo.

    No está decidido.

    Nos volvemos a juntar el 31 de mayo.

    Ahí vamos a ver si esto fue una solución o si seguimos estirando un sistema que ya no da para más.

    ESTADO: KEEP GOING

  • > Incertidumbre II

    Debug #0002 — Incertidumbre II

    Origen: sistema activo

    Llegó el primer lunes de abril.

    Y con él, el pensamiento de siempre:

    ¿Será este el último fin de semana en el que tengo trabajo?
    ¿Será el próximo jueves cuando me llamen para decirme que es parte de una reestructuración…
    y que no es nada personal?

    Los japoneses escriben la palabra crisis combinando “peligro” y “oportunidad”.

    La teoría es linda.
    El problema es vivirla.

    Porque cuando no sabés cuándo va a pasar…
    el peligro no te impulsa.

    Te paraliza.

    El desconocimiento te saca el control.
    Y sin control, no podés planificar.

    Y para alguien como yo… eso es lo peor.

    Si me dijeran que me quedan 7 días, armaría un Excel.
    Organizaría cada hora.
    Intentaría optimizar hasta el último minuto.

    Pero esto no es así.

    No hay fecha.
    No hay aviso.
    No hay forma de prepararse.

    Entonces la única opción es no pensar.

    Porque si pienso… aparece la angustia.

    Y soltar…
    soltar es algo que ahora mismo
    me está costando.

    ESTADO: NO RESUELTO

  • > Incertidumbre

    debug #0001 — Latencia


    Desde diciembre algo cambió.

    No fue un evento puntual.
    No hubo un corte claro.

    Pero empezó.


    Despidieron gente.

    Después más.

    Y después… más.


    En febrero se sintió distinto.

    Ya no eran nombres lejanos.

    Eran personas con las que trabajé durante años.

    Más de diez.

    Gente con experiencia.
    Gente que sabía.
    Gente que, en teoría, era difícil de reemplazar.


    Y sin embargo, se fueron.


    Lo más inquietante no es que haya despidos.

    Es no entender el patrón.


    No importa si sos nuevo.

    No importa si llevás años.

    No importa si sabés mucho
    o si recién estás aprendiendo.


    No hay reglas claras.


    Y cuando no hay reglas,
    lo único que queda es la incertidumbre.


    Es trabajar con una latencia constante.

    Como si en cualquier momento
    fuera a llegar una señal
    que corte todo.


    No sabés cuándo.

    No sabés por qué.

    No sabés si ya está decidido.


    Solo sabés que puede pasar.


    Y eso cambia todo.

    Cómo trabajás.
    Cómo pensás.
    Cómo te proyectás.


    Es difícil planear algo
    cuando sentís que en cualquier momento
    pueden reiniciar el sistema.


    No sé si me va a tocar.

    Pero tampoco sé por qué no.


    Y en ese espacio,
    entre lo que sabés y lo que no,

    es donde vive esta sensación de incertidumbre.


    STATUS: LATENTE