Etiqueta: Mundial 2026

  • > Que manera de Sufrir II

    /log #00029 – Modo extra difícil

    ESTADO = taquicardia patriótica

    Bueno, ya estamos bien.

    Entiendo que los partidos hay que jugarlos. Que nadie gana antes de salir a la cancha. Que no hay que subestimar a nadie.

    Pero… ¿tenemos que sufrir tanto?

    ¿Tenemos que regalarle 75 minutos a un equipo?

    ¿Por qué siempre quieren jugar en modo extra difícil?

    Si esto sigue así, el próximo partido lo voy a ver en la guardia. Por cercanía estratégica, más que nada. En caso de que el cuore decida que ya no soporta más emociones.

    Porque parece que acá no alcanza con ganar.

    Hay que ganar con sudor frío, presión alta y una negociación espiritual de último minuto.

    Si no se sufre, no vale.

  • > Que manera de Sufrir

    /Log #0027 – Cambalache

    ESTADO: euforia controlada

    De chicos nos inculcan la idea de que, si no cuesta, no vale.

    La versión religiosa dice que Dios les da las peores cruces a sus mejores guerreros.

    En el deporte pasa algo parecido. Parece que las victorias solo tienen valor cuando se consiguen sufriendo.

    Y, habiendo nacido en Argentina, sabemos perfectamente de qué estamos hablando.

    Durante el partido de hoy tuve tres micro infartos, dos ACV y hasta una ceguera nerviosa.

    Con un 2 a 2 parecía que estaba todo liquidado.

    Pero no.

    Había que sufrir.

    Porque, al parecer, ganar tranquilos no está en nuestro ADN.

    Por suerte, una vez más, se salió adelante.

    Argentina 3 – Cabo Verde 2.

  • > Que paso la ultima semana

    /traces #0002 – Se acabaron las vacaciones

    Una semana pasa rápido cuando la estás disfrutando.

    Arrancó el Mundial y vi los dos primeros partidos de Argentina desde la habitación del hotel. Ahora tengo un problema importante: me da miedo romper la cábala para el tercero.

    Me hice masajes seis de los siete días. Alejandra, seguís siendo la mejor.

    Tomé tantos jugos frutales, con y sin alcohol, que una parte de mi cuerpo ya debe estar compuesta por fructosa.

    Disfruté de la pileta climatizada como un chico. Sin pensar en la hora. Sin mirar el celular cada cinco minutos. Simplemente estando ahí.

    Pero si tengo que elegir una sola cosa que me llevo de esta semana, no es ninguna de las anteriores.

    Es haber dormido.

    Dormido de verdad.

    En Buenos Aires, por mis horarios laborales, podría dormir tranquilamente hasta el mediodía casi todos los días. Sin embargo, cuando Mariana se va a trabajar alrededor de las ocho de la mañana, aparece esa mezcla rara de sueño y culpa que termina ganando la culpa. Me cuesta muchísimo quedarme en la cama después de las diez.

    Esta semana fue distinta.

    Creo que solamente un día me levanté antes de las diez de la mañana.

    Y fue maravilloso.

    No porque dormir sea un logro.

    Sino porque, por unos días, mi cabeza dejó de decirme que siempre había algo más importante por hacer.

    Como todo viaje, este también terminó.

    Las valijas ya están hechas, la rutina me está esperando y mañana volverá a sonar el despertador.

    Pero vuelvo distinto.

    Con la cabeza un poco más liviana.

    Con energías renovadas.

    Y con la certeza de que, cada tanto, apagar el mundo durante una semana no es un lujo.

    Es mantenimiento.

    Hasta la próxima, Termas.

    Nos volveremos a ver.

    «Descansar no me hizo perder una semana de mi vida. Me devolvió una que ya estaba empezando a perder.»

    ESTADO: mantenimiento completado